
El Santiago de hace 50 o 60 años era muy diferente al de ahora, la gente tenía la costumbre de pintar sus casas de colores, si Santiago en colores, aunque parezca casi imposible creerlo, también ponía flores en la entrada de las casas las cuales se cambiaban casi a diario, esto producía un efecto increíble, todas las casas tenían distintos olores que incluso al caminar por la ciudad se iban mezclando unos a otros. Esto puede sonar muy utópico, pero hay mucho de cierto. La tradición de color sucumbió ante la aparición del centro cívico de Santiago, una estructura absolutamente prusiana que irrumpió en medio de la capital, así como las flores se hicieron cada vez menos comunes desde la desaparición de la mítica pérgola de las flores en plena Alameda.
Estas eran tradiciones propias de la gente que vivía en esta ciudad, algunas todavía persisten en otras ciudades del país, como en Valparaíso, donde la gente cuando pinta sus casas, si es que lo hace, ocupa diversos y fuertes colores, bueno, Santiago era algo parecido. O en Valdivia donde todavía es común que la gente ponga flores en la entrada, esto no es gratuito, tienen uno de los mas grandes y bellos parques botánicos del país.
A lo que voy con todo esto es que las obras de gran envergadura tienen una enorme influencia en el comportamiento de la gente, para bien o para mal, y ahora que se esta reconstruyendo Santiago, otra vez sin ningún parámetro de ningún tipo, vale la pena preguntarse que tan dueños somos de nuestra ciudad...
Hace un par de días me llegó una invitación de la junta de vecinos para discutir el futuro de ñuñoa, comuna que hace un par de años esta siendo demolida y en su lugar se están construyendo edificios en serie, todos del mismo color (nos es broma, son todos blanco con una especie de damasco apastelado, yo eh contado hasta cuatro en una misma cuadra), recién ahora, cuando ya se ah producido el mayor numero de demoliciones la gente se empezó a organizar con la idea de llevar esto al tapete de discusión nacional, pero cuando esto se aprobó y todos fuimos debidamente informados (por que así fue) a nadie pareció molestarle, a mi me indigno, pero parece que fui el único o uno de los pocos que entendió la magnitud de las medidas, todo el resto tuvo que esperar a ver como semana a semana iban desapareciendo cuadras enteras para tomar real conciencia.
Lo único que valoro de esta reunión, que pretende darse con gente de toda la comuna, es que la autopista de Vespucio se haga de manera subterránea y no a tajo abierto como se pretende, y bueno, que ojalá se salve algo de lo que va quedando, que cada día es menos. Yo ya asumí que esta comuna no será la misma en cinco años mas, ni siquiera se va a parecer a la que había hasta hace algún tiempo, será una nueva providencia y la famosa frase "que rico es caminar por las calles de ñuñoa" será cosa del pasado.
Ya hicieron mierda la plaza Egaña, solo falta que se construya el mall que quieren hacer en Macul y que la autopista sea abierta para que seamos un suburbio mas en medio de la ciudad.
Ñuñoa todavía es un barrio, uno de los pocos lugares de Santiago que me gustan, tiene o tenía a estas alturas, un patrimonio arquitectónico invaluable, casas hermosas que han sido demolidas, una comuna que a diferencia de otras es habitada por distintas generaciones de ñuñoinos, por que los hijos cuando crecen, en su mayoría se quedan a vivir en la comuna, donde hay una tradición musical increíble (por algo el club de jazz y la batuta están acá). Una comuna donde todavía hay plazas y que era considerada hasta hace poco la comuna con mejor calidad de vida del país, cada día pienso mas que eso fue una movida de la inmobiliarias para vender mas departamentos.
Lo que mas me carga de estos edificios en serie son esas veredas ultra iluminadas con esos bancos de plaza que jamas han sido ni serán ocupados, todo absolutamente artificial, ya no van quedando calle caminables, esa era una de las grandes gracias de ñuñoa, era una de las pocas comunas que todavía se podían caminar.
Solo queda darle las gracias a Sabat por el favor concedido, ¿cuanto habrá recibido él y su familia por parte de las inmobiliarias?, eso nunca lo sabremos.
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