Dolor comercial


En mi reciente acercamiento al genero documental eh reparado en algo, que me ah hecho pésimo, así es, por que de los buenos documentales que andan dando vuelta cual es mas terrible y apocalíptico que el otro, basta nombrar “La pesadilla de Darwin“ o “Las tortugas también vuelan“ como para darse cuenta de lo hecho mierda que esta el mundo, o tal vez sea lo que esta vendiendo en este momento.

En el primero vemos a un país entero, Tanzanía, inmerso en la hambruna, devastados por el Sida, donde la prostitución entre las mujeres llega a niveles masivos, en el que poseen un lago rico en alimentos, pero sorprendentemente el lago es propiedad de una empresa privada y le tienen que vender el pescado a ella, la cual a su vez lo procesa y lo exporta e Europa, dejando para consumo local las cabezas de pescado las cuales fríen y se las venden a los pescadores, ya que por ley ellos no pueden comer el pescado que sacan del lago. Y como si eso fuera poco, los aviones que se llevan el pescado vuelven cargados con armas para abastecer las guerras locales, armas compradas a países como Inglaterra, Francia y Estados Unidos, los mismo que dicen querer ayudarlos, ya que la empresa ya nombrada esta financiada por el Banco Mundial...

O “Las tortugas también vuelan“, en el cual un grupo de niños Kurdos desactivan minas antipersonales para luego venderlas y así comprar alimentos. El panorama no es muy alentador. Por otro lado está la vertiente mas disney del asunto, documentales para toda la familia, con superproducciones como “La marcha de los pingüinos“ o “La historia del camellos que llora“, películas que personalmente eh disfrutado mucho, pero que no me calientan.

En ambas vertientes eh encontrado algo extraordinariamente positivo y es que los documentalistas por fin han entendido que aparte de mostrar la realidad tienen que narrar una historia en la que, al igual que en la ficción, hay personajes principales, secundarios, plots, puntos de fuga, sub texto, contrahistoria, etc. A esto se debe, creo yo, la reciente invasión de documentales en las carteleras locales de muchos países y el caso mas extraños aún, digo para Chile, en el cual se han editado una gran cantidad de documentales en DVD, y aquí viene lo extraño, la gente los está comprando, un nuevo medio de difusión y financiamiento impensado hace un año atrás.

Pero el asunto que me llevaba a escribir este articulo es que todos los buenos documentales que eh visto me han dejado un poco hecho mierda, excepto los tipo Disney, claro está. Lo que me ah llevado a replantearme mi gusto por este genero, por que creo que recién ahora se esta planteando como un nuevo genero, hasta hace poco los documentales ni siquiera eran considerados películas, excepto, claro está, por los documentalistas.

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